miércoles, 20 de octubre de 2010

GRAFITI



Defienden su casa con piedras, palos y antorchas
texto y fotos: Daniel Cisneros
Miércoles, 20 de octubre de 2010
  • Chanti Ollin: artistas rebeldes fuera y aun dentro del sistema.

Mibe, el grafitero.
·CHANTI OLLIN, ARTISTAS REBELDES
"¡Ya llegaron!" "¡Prendan las antorchas!" "¡Toquen los tambores y las trompetas!" Es el sonido de guerra. Todos se cubren el rostro y corren a sus posiciones. Se agazapan tras las ventanas, el solar, el balcón y la azotea. Empuñan piedras, palos y antorchas. Para entrar al Chanti Ollin primero habría que matarlos.

1. El grafitero. Tan difícil es adivinar una estafa como acertar el segundo en que un león sacará las entrañas de su domador.

Mibe vio en aquella casa de Circuito Interior la posibilidad de contar con un espacio para dedicarse al grafiti. Pues en un evento cultural un sujeto ofreció rentársela a bajo precio. Lo contó a algunos amigos. Hicieron el trato y le depositaron por dos años. Hasta que desapareció el arrendador y les llegó un citatorio de quien se dice la dueña. Los timaron y ahora enfrentan un juicio. Aunque la demandante tampoco comprueba la propiedad del inmueble.

Mibe aún recuerda que el primer día limpiaron el polvo y la basura de la casa. La forma en que se pobló de artistas. Cuando la bautizaron como Chanti Ollin, que en náhuatl significa Casa en Movimiento. A las personas que la habitan las motiva crear una propuesta alterna de producción cultural.

A Mibe lo enorgullece que, a pesar de compartir un espacio, existen colectivos con sus propias inquietudes como la ecotecnia, la música, el teatro, el cine, el grafiti y la literatura.

-Si cada quien se enfocara a lo que quiere hacer con los grupos que ya tenemos definidos, podemos atraer más beneficios a la casa.

Pero no olvida que su misión en el Chanti es el grafiti. Ahora reposa sobre un sillón. Al hablar se toca la crecida barbilla y la cabeza rapada de treintañero. Su sencilla bermuda holgada y camisa negra no parecen corresponder a su éxito como grafitero.

A pesar de su vista cansada por haber concluido un mural hoy, sabe que tiene un compromiso con Comex. Por lo que en la noche detallará los bocetos para su viaje de mañana a España que hará junto a su compadre El Humo, el mejor grafitero del país.

Mibe pertenece al Crew RCK SF (Re- volución Cultural Kallejera, Sin Fronteras), dentro del cual, a su vez, generaron el colectivo Tekpatl. Retoman la tradición del muralismo mexicano y del arte prehispánico. Sin pasar por alto las herramientas y temáticas de su contexto. Aspiran a generar un nuevo movimiento artístico.

-Pretendemos crear una propuesta de neomuralismo urbano basado en el grafiti monumental -dice Mibe al tiempo que come un panecillo-, lo cual tiene que ver con hacer monumentos pictóricos que enaltezcan los valores mexicanos que inspiran a la gente como actor directo del desarrollo de su país. Queremos que cualquier persona pueda encontrarse con algo pintado en la calle que le diga algo. Porque sabemos que hay un hueco educativo en México.

Su propuesta ya les otorga un lugar en el arte nacional. Lo que a su vez les ha permitido trabajar con el Fonca, el Conaculta, el Faro de Oriente, la embajada estadounidense, Red Bull, Adidas, Televisa y la productora Argos.

Al SF le preocupa la educación, la pobreza, las tradiciones y la inmigración, lo cual se deja sentir con un mural que elaboraron para el Museo de Culturas Populares y que luego donaron a una organi- zación de inmigrantes de Chicago.

En el centro de éste se aprecia el rostro de un conquistador español y de un guerrero águila. Abajo, a dos indocumentados saltando el muro fronterizo con Estados Unidos. A la izquierda un tren de carga con inmigrantes, el Río Bravo y la Estatua de la Libertad. Y, a la derecha, a la border patrol antes de dispa- rar contra un indocumentado.

El advertir las necesidades que obligan a una persona a abandonar su país y ser blanco de discriminación provocan en Mibe el deseo de tomar un muro y protestar.

-¿Qué mural haría para Jan Brewer, gobernadora de Arizona, y Joe Arpaio, sheriff de Maricopa, quienes son los principales impulsores de la Ley Antinmigrantes?

-El de Tezcatlipocatl, que es el espejo humeante, el reflejo de tu verdadero ser. Para reflejarlos violentos y grotescos.

Un caballo relincha en su celular. Es El Humo. Afinan detalles para su viaje a tierra de conquistadores.

2. El Faro de Oriente. -Son el futuro del muralismo mexicano -dice Agustín Estrada respecto al Crew SF-, si Diego Rivera o Siqueiros vivieran, estarían cotorreando juntos.

Agustín es director del Faro de Oriente y conoce a algunos miembros del Chanti Ollin. Se identifica con la creatividad de la casa, pero se sabe dependiente de la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, lo cual hizo que la Cineteca Nacional le abriera las puertas para celebrar los diez años del recinto de Iztapalapa.

Para él no es un secreto el escenario adverso para los jóvenes, donde el reloj avanza sumando más delincuentes: "Está tan fuerte la delincuencia y tanta es la falta de futuro, que quién sabe si les alcance el tiempo para no caer."

Por eso Agustín cree que es importante poner atención al modelo cultural del Chanti.

-Los lugares vacíos no valen la pena -dice con mirada de lince tras sus gafas de sol-, lo que pasa es que ante la falta de espacios y de políticas culturales, la banda tiene que autoagruparse y darle cabida a la autogestión. Tienes de dos: dejas que el barrio te trague o avanzas con tu propuesta. Ahí está la validez del Chanti. Es uno de los movimientos más underground que se ha dado. En ese sentido merece respeto. Pienso que va a dar mucho de qué hablar. Como aquellos jóvenes que fueron los okupas de finales de los noventa. Hoy son gestores culturales capaces de juntarnos a 15 espacios a nivel mundial.

-¿Qué significado tiene que la casa esté detrás del gran monstruo cosmopolita que es la Torre Mayor y cerca del corazón de la cultura de la capital?

-Ése es un modelo que se está dando en varias partes. Ahora que regresé de Brasil, era impresionante que al lado de esas torres mayores estuvieran los grupos culturales de chavos de las favelas. ¿Por qué? Porque solamente creen en ellos, es lo que le pasa al Chanti. Y de la gran Tenochtitlán agarran mucha energía.

3. El músico. Desde niño, Paris Aceves soñó con ser músico y tocar alrededor del mundo. No entendía lo que decía "Light my fire", pero sentía fuego recorrer sus venas. Su padre, quien también quiso ser músico, le hacía escuchar a los Doors, a Otis Redding, Lee Oskar, Charlie Parker y los Beatles. Heredó el gen artístico de su padre pintor y su madre publicista.

Por eso le extrañaba cuando su padre lo sacaba de su letargo frente a la guitarra colgada que no podía alcanzar por su estatura propia de los seis años.

-Guitarra no, tú debes estudiar porque de artista te mueres de hambre.

-Pero tú eres artista.

-¿Pues no me ves cómo estoy?

Pasó el tiempo y seguía queriendo ser músico. A los 21 años un señor le regaló una guitarra. Era lo único que necesitaba. Se fue de casa. Tocó en camiones y en el Metro para sobrevivir.

Sus padres lo retaron a presentar un examen del INBA. Lo pasó y estudió tres años. Pero no necesitaba papeles para ser músico y lo dejó. Se repetía a sí mismo: "Quiero vivir en un espacio con artistas y puro musiquero."

Cuando su amigo El Oso lo llevó al Chanti Ollin dejó de buscar. Ahí encontró a sus musiqueros que hacen hip-hop, percusión africana, jazz, blues, trova, punk y hasta electrónico. Logró formar el grupo de reggae Unidub Estazion. Y, sí, a los 33 años los sueños también se hacen realidad.

Ahora suele viajar por todo el país para tocar en los más prestigiados festivales y centros de reggae, como en el Cultural Roots, Guetto, Salón los Ángeles, Mystic Revelation y Madre Tierra.

Ha compartido escenario con gurús del género como Macka B, Fidel Nadal, Gondwana, Antony B, Cultura Profética, Alika, Mad Professor e Easy Star All-Stars.

Su cuarto en la casa es el reflejo de su vida. Una pintura de Miró, guitarras colgadas, una computadora con dos enormes bocinas, un televisor, una cama y diversas artesanías de sus viajes.

Lanza una mirada en derredor y enciende un cigarrillo. Luego acomoda el gorro que oculta sus rastas y pone una canción de Víctor Jara que acompaña con su guitarra.

Al tocar se sabe un transmisor de sentimientos. Aunque algunas veces sean Malegría. Que es la capacidad de sentirse triste, sonreír y hacer bailar. Pero la mayoría de las veces se siente flotando en el Universo, en donde el sol está lejos y cerca, hay planetas y las personas son las estrellas.

4. Los panistas. A los jóvenes de esta generación les cuelgan la etiqueta de ninis porque ni estudian ni trabajan. Tampoco cuentan con un bufete cultural para elegir. Naufragan en la incertidumbre y eso es muy peligroso. Aun los más conservadores, como el panista Francisco Javier Landero, lo han denunciado: "Alrededor de un millón de jóvenes de entre 18 y 24 años son carne de cañón para las bandas del crimen organizado."

Todo el mundo sabe que en México caen ejecutados como pinos en los bolos. Al mismo Calderón le resulta imposible maquillar el problema. "Ojalá la cultura pueda tener un concepto que no fuera el cajón de sastre", expresó durante la presentación del programa Todos Somos Juárez, "qué duda cabe que quien no puede estudiar, quien no puede trabajar, tiene un enorme riesgo de ser víctima de los enganchadores de la droga o del crimen para sus efectos de sicariato".

Amén de migrar con riesgo de ser bañados de plomo. De ser blanco de alguna red de prostitución o de explotación laboral. Y, sí, tiene razón Calderón: la propuesta cultural del gobierno sigue sin gustar a muchos.

5. Los ecologistas. Ser sicario nunca fue lo de David Mejía y Virginie Meunet siempre amó los viajes.

David dejó Ciudad Juárez hace cuatro años. En su tierra natal robaba. Le gustaba el hip-hop y los narcocorridos. Lo mismo que la mariguana, las tachas, el LSD, la piedra y el cristal.

Allá es normal ser amigo de sicarios y con David no fue la excepción. Conocía a las bandas más sanguinarias: Barrio Azteca, los Mexicles y los Sureños. Como a la mayoría de los jóvenes, le llamaba la atención la opulencia que encierra a los asesinos a sueldo. Pero le faltó decisión.

-Nunca fui sicario. Cuando tuve en mis manos una 22 o un revólver, no me animé. En el barrio desde que naces está eso. Allá la violencia deja más que el teatro -señala al tiempo que cruza los brazos.

Dejó ese mundo y optó por la vida artística. Hacía malabares en los cruceros, cantaba en los camiones y pintaba murales.

Ahora tiene 22 años. No se arrepiente de haber cambiado la preparatoria por la herrería y la carpintería. De haber andado desde la Sierra de Juárez, Torreón y Sonora hasta Cuajimalpa, en donde trabajó en un invernadero orgánico. Porque al final del camino estaba el Chanti.

Virginie cuenta con 26 años y es francesa. ¿Cómo llegó a la casa? Primero trabajó como marinera alrededor del Atlán- tico. Luego abordó un avión para conocer Toronto, Alaska, Estados Unidos y Matamoros. Vagó por Villahermosa y Cancún hasta llegar a Casita, en Oaxaca. Ahí se encontró con gente del Chanti.

Y aunque sus padres son médicos y ella pudo cursar una maestría de Bellas Artes en Inglaterra, su forma de vivir manifiesta el desagrado por el sistema.

-Mi respuesta al capitalismo fue hacerme nómada -dice Virginie con un español inseguro-, trabajo aquí y allá un poquito. Encuentro mucha gente. Visito grupos que buscan ser autónomos. Me muevo cuando siento que el lugar me ha dado bastante.

Ambos pertenecen al grupo de ecotecnia del Chanti. Y los mueve el cuidado del medio ambiente. Cuentan con baños ecológicos, reciclaje de desechos, filtro de aguas jabonosas, compostas, horno de barro y hasta con un temazcal.

Intentan construir sus propios muebles. Y son impulsores de fabricar las más variadas herramientas teniendo como base la bicicleta. Las llaman bicimáquinas y algunas son: bicitaladros, bicilavadora, bicilicuadora y bicimolinos. Ahora mismo están trabajando en un bicigenerador de electricidad.

Virginie asegura que su intención es forjar una vida que les provea de lo necesario para vivir en armonía con la naturaleza.

-Podemos construir nuestras casas, sembrar comida, construir herramientas, producir arte que esté en manos de todos. El Chanti me ha enseñado una manera diferente de vivir en la ciudad.

-¿Cómo responde la ecotecnia al derrame de crudo en el Golfo de México?

-Que se cierren las refinerías, que se acabe con la extracción de petróleo, porque es inútil -concluye David, lacónico.

6. La Delegación Cuauhtémoc. A Víctor González Romero, subdirector de Servicios Culturales de la Delegación Cuauhtémoc, le enorgullece que se le acerquen grupos contraculturales del Tianguis del Chopo -que en octubre está cumpliendo tres décadas, desde el impulso original de Jorge Pantoja- o del colectivo Tepito Arte Acá. De contar con una pista de skate en Circuito Interior. De que la Capilla Británica se destinará a los darks. De que grupos como Price Jazz Ballet se hayan formado en sus casas de cultura. De creer conocer como a la palma de su mano las inquietudes culturales de su delegación. Y, sobre manera, de ser tepiteño.

Pero le inquieta no saber nada del Chanti Ollin.

-Me preocupa que no estoy enlazado con ellos para ver qué podemos realizar juntos. Estaría chido conocerlos. Los voy a buscar. Es importante porque están promoviendo la raíz y conscientizando a la gente.

En su oficina resalta una enorme foto de Tin Tan. Frente a la cual se quita la sudadera para colgarla en el perchero dejando al descubierto su camisa de la selección mexicana de futbol. Más cómodo, Víctor revela su teoría del por qué no se ha acercado el Chanti.

-Han de creer que aquí hay un compa panzón; bueno, a lo mejor un poquito -ríe-, con las patas arriba del es- critorio diciendo "qué quieres, qué vienes a hacer, no hay, no podemos". Pero aquí sí hay muchas alternativas.

No obstante, siente una gran afinidad personal por grupos similares.

-Yo fui líder de artistas callejeros. De los que hacíamos performance y teatro. Fui mimo y tenía que estar al tiro porque satirizaba a los policías. Luego venían los granaderos y córrele porque te apañaban.

Para Víctor, el Chanti Ollin llena los vacíos culturales de una juventud que, ante la falta de espacios, genera sus propias alternativas. Las cuales requieren de gran valor.

-Agrupaciones como ésa, qué tamaños tiene para hacer lo que está haciendo -concluye, sonriente.

7. El teatrero. "Aquella luna llena es otro sol, Alfredo. Y su conejo nació cuando la echaron a una ardiente hoguera." Esa historia, contada por su prima, paró el llanto del entonces niño, quien sufría dolor en los huesos por el insoportable frío de diciembre de la sierra de Oaxaca. Era lo que odiaba de visitar el pueblo de su padre.

Ese día se formó su gusto por las historias. Alfredo Martínez ahora vive en el Chanti. Y decidió utilizar los conocimientos de su carrera en estudios latinoamericanos a favor del teatro.

Perteneció al grupo de danza prehispánica de la UNAM y tomó cursos, que ahora él imparte, hasta de circo. Y a los 28 años se dice feliz de pertenecer al grupo teatral Ollin Compani.

A partir de 1999 empezó a hacer teatro y circo en las calles. Se le podía ver en los semáforos, las plazas, los mercados, los camiones y el Metro.

-La calle es un gran teatro. Las instituciones gubernamentales de cultura no son mi público, sino más bien en donde falta dinero -dice mientras se maquilla de blanco ante a un espejo de mano.

En la casa se puede encontrar danza prehispánica, contemporánea y butoh. Además de teatro, performance, pantomima, danza aérea, malabares, títeres, contorsión y lo que llaman pan- fleto corporal, que implica un fuerte con- tenido político.

Alfredo se ha presentado en varios estados del país, en Perú, Chile y, más recientemente, en Ecuador con motivo del Festival Internacional Mujeres en la Danza.

Pero por hoy es un mimo y representa la obra Clonito. Festejan un año de su compañía con un espectáculo gratuito en el campo de tierra de la colonia Ocotalt, Delegación Magdalena Con- treras. Los asientos son troncos de árboles y lucen llenos.

"A Quai", de Yann Tiersen, del trac de Amélie, es el fondo para un auto imaginario conducido a toda velocidad por Clonito, quien tiene de copiloto a un niño del público. El vals de Amélie inspira a una niña a bailar mientras se peina sensualmente frente un aro metálico. Los padres y niños se retuercen de la risa.

Mientras la obra Payasos políticos satiriza la pobreza, la violencia y la inflación, Alfredo se pone zancos, peluca azul y nariz roja. Al final le toca ser una enorme portería humana durante un encuentro de futbol infantil. Sería agra- dable estar siempre así, pero sabe que existe el riesgo de despertar:

-En el Chanti se vive encerrado en una burbuja. Todo es colectividad y amistad. Al salir está de nuevo la realidad que te exige el tiempo que le diste a tu fantasía.

8. Decididos a todo. Para entrar al Chanti Ollin, primero habría que matarlos. Están decididos a todo.

Se enteraron del intento de desalojo un día antes a ese 7 de diciembre de 2009. Protegieron la casa. Mandaron correos electrónicos de alerta a sus conocidos. Y llamaron a su abogado.

A las 6 de la mañana llegan camiones de granaderos, abogados, golpeadores y cargadores guiados por la presunta heredera de la propiedad. Quienes se intimidan ante el sonido de guerra, los rostros cubiertos y el fuego. No están preparados para el Chanti.

Los automovilistas se detienen a mirar. Y los vecinos se asoman desde sus departamentos.

Los abogados de ambas partes hablan acaloradamente. Después de algunos minutos, la heredera se va echando bilis. Pero su amenaza más reciente tiene mes y medio.

Sin embargo, el show tiene que continuar.

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